La Procesionaria del Pino, una plaga


La procesionaria del pino es la campaña más fuerte del control de plagas por ser una especie con un ciclo de reproducción muy acotado (de octubre a febrero-marzo) en la forma de oruga que es la fase que empieza en cuanto los huevos eclosionen.
Se recomienda realizar los tratamientos de control de la plaga a todos los propietarios de pinos y cedros puesto que la plaga se trata en los primeros estadios de desarrollo antes de que se puedan ver las orugas por personas no expertas (antes de la formación de las grandes bolsas blancas que caracterizan a la especie).
Si se trata en fases tempranas de desarrollo (antes del mes de noviembre inicios de diciembre) se puede conseguir que no desarrolle los pelos urticantes y por lo tanto hacer una eliminación segura del riesgo.
Hay varios métodos de control y siempre se aplica el mejor para cada caso por lo que siempre es necesaria una valoración experta de la situación de la plaga, los pinos y el entorno.
La oruga del pino, o comúnmente denominada la procesionaria del pino, es una gran plaga que puede resultar letal para los humanos y especialmente, en los perros. Este insecto posee un peligroso atractivo que en caso de que el animal la chupe puede llegar a perder parte de la lengua e incluso resultar mortal. Las orugas están cubiertas de pelos urticantes que flotan en el espacio provocando en las personas reacciones alérgicas con afectación generalizada: cutánea, respiratoria y malestar general.
¿Sabes cómo eliminar la plaga Procesionaria del Pino?
Se recomienda eliminar las orugas procesionarias cuanto antes pues es de peligro exponencial para los niños y mascotas pues si llegan a tocarlas o morderlas pueden experimentar consecuencias fatales.
Para sobrevivir al invierno estos invertebrados hacen unas bolas de seda, que es donde se van a refugiar, en los pinos. Después van saliendo para ir comiendo poco a poco las hojas del pino, hasta casi dejarlo sin hojas y matar al árbol. Cuando llega la primavera estas orugas que, han hibernado en las copas de los pinos, comienzan a descender una pegada a la otra, en procesión, de ahí su nombre procesionaria. Una vez llegan al suelo se ocultan bajo tierra y es entonces cuando un agradable paseo puede convertirse en un susto o mala experiencia.
Los expertos coinciden en que las fumigaciones de plagas son el único método efectivo para controlar la plaga, o al menos hasta ahora.
Media España está en la lucha contra estos insectos debido al calor, la falta de lluvias y la prohibición de tratamientos fitosanitarios han contribuido a que haya más.



